Me llama un amigo presa de los nervios a no llega las 7 de la mañana. Él, como otros tantos, fue a la Campus Party de Valencia de este 2011 con su ordenador, sus cables y sus auriculares. En esto la organización es bien estricta: no se permiten altavoces.

Ah, pero ¿qué es de una norma sin alguien que no la cumpla? Valencia, cuna de la “ruta del bacalao”, sufre las evoluciones de los sedimientos de aquella generación. Y una de esas evoluciones, como era de esperar, estaba en la Campus, con sus altavoces. Y naturalmente, no estaban escuchando una cantata de Bach.

Allí que fue mi amigo a pedirle amablemente que bajara el volumen. En realidad debería haberle recordado que no estaban permitidos. Más aún, debería haber ido a la organización para que ellos le dijeran que los altavoces no estaban permitidos. El chaval, si “chaval” es un término aceptable, se le pone chulo y pasa del tema. Acompañado de su paciencia, le insiste en que baje el volumen. Es entonces cuando, envalentonado por el grupo (no olvidemos que esta gente en soledad se desinfla), se le encara y de muy malas maneras le levanta la voz. Lo suficiente para que uno de seguridad se les acerque… y se ponga del lado del energúmeno. Señor segurata: le recuerdo que usted no puede posicionarse a favor de nadie. En todo caso separar a dos que se quieran pegar. Y si el argumento de mi amigo es que apague el altavoz, usted, que deberían haberle dado las normas de la campus si es nuevo en esto, debería haberle dicho que apagara el altavoz y a mi amigo que se volviera. ESA es la manera de actuar.

La cosa crece y se presenta otro segurata, que no había intervenido aún porque su compañero, supuestamente, iba a poner orden, pero visto lo visto decidió actuar, posicionándose del lado de mi amigo. MAL OTRA VEZ: No se trata de tomar una postura y defenderla, se trata de que se ha incumplido una norma y el infractor se ha encarado con alguien que le está pidiendo que la respete.

Pero sigue creciendo, y aparece el comité de seguridad (o como se llame) propio de la organización de la Campus. ¿Para qué? Para posicionarse del lado del infractor. OLE. A todo esto, el chaval vociferaba lindeces como “esto lo arreglamos en la calle”, “te voy a hinchar a hostias mientras duermes” y otras maravillas del léxico heredadas naturalmente del siempre presente buenrollismo.

Así que, nervioso y decepcionado por la actitud de los de seguridad y del comité de la Campus, mi amigo va a la organización a presentar una queja formal. Si lo anterior era de toma pan y moja, esto roza el surrealismo: le piden que no la ponga porque podría dañar la imagen de la Campus para futuras ediciones. TUS HUEVOS COMO DOS BOYAS. Señores de la Campus: su imagen ya está dañada, por negligencia, por no ofrecer hojas de reclamaciones y, en definitiva, por no hacer nada.

Podeis creer o no a mi amigo (conociéndole, sé que poco distará su versión de la realidad), eso no es lo que denuncio. Lo que denuncio es la desidia de la organización a algo que deja muy claro en sus normas. Lo que denuncio es el pasotismo y el rápido posicionamiento de los miembros de seguridad a un bando u otro. Lo que denuncio, en definitiva, es que cada vez se dé más el caso del séptimo mandamiento de Rebelión en la Granja, todos somos iguales, pero unos más iguales que otros.

Mi amigo por ahora está bien, gracias a poder contar con los colegas que le acompañaban. Un saco de nervios, pero bien. Pero ya no puede pensar que “sólo quedan cuatro días”, sino que “todavía quedan cuatro días”.

Esta mañana, como cada vez que uso el coche para ir a mi trabajo, veo (y por poco siento) cómo los conductores, sin importar quién viene detrás, se cambian de carril en un afán de adelantar puestos y sumiendo, a sí mismos y a los demás, en un caos circulatorio.

Listos. De listos está lleno este país. Listos que se ríen porque tú no robas como ellos, porque tú irías a la cárcel y ellos saldrían ganadores de las próximas elecciones. Listos que engañan a los demás para que otros paguen el pato. Listos que no han pegado palo al agua pero que cobran como si hubieran sudado sangre. Listos que se hacen pasar por lo que no son. Listos que se creen con conocimiento absoluto, no importa la materia: su conocimiento viene de donde más ventaja, en falacia ad-verecundiam, les pueda proporcionar. Listos que se consideran superiores por casta, nacimiento o mera suerte. Listos que no miran atrás, que amordazaron su conciencia hace mucho. Listos que consideran su manera de vivir mejor que ninguna, que la imponen como adalides de la verdad sin plantearse demasiado su escala de valores.

Listos. De listos está lleno el país.

Estas navidades regalaron en mi empresa una paletilla de cerdo. Lo que más he podido utilizar es la grasa para los cocidos, pero no voy a desagradecer lo que me viene de regalo.

Bien. Ayer, definitivamente repelada y con un cacho de hueso cortado para lo que pudiera servir, todo bien guardadito en el congelador, me llevo la madera y la paletilla al contenedor. Allí cerca había dos personas, una de ellas barrendero por el uniforme, que me vieron pasar con mis restos de paletilla. Empezaron a medio debatir que vaya con la juventud que tira la comida a la basura, con la de familias enteras que pasan hambre y nosotros malgastando la comida.

En ese preciso momento es cuando me entraron ganas de abrir el estuche, demostrar que eso estaba tan limpio que se podía usar de espejo, y usarlo de bate de béisbol a ver si les lanzaba eso que ellos llamaban cabeza y que para mí no era más que una bola de soltar demagogia.

Señores, ¿realmente creen que TODA LA GENTE son como sale en la TV? Pues un servidor, sin ir más lejos, tiene el gusto de no tirar comida hasta que se dé por perdida (y ya me cuidaré MUY MUCHO de que eso no suceda). Tengo, también, la costumbre de separar; ¿van a rebuscar en plásticos a ver si he acabado con toda la bandeja de lomo? ¡Por favor!

Hablar por hablar, ésa es la actividad que mejor se da en este país. Y si hunde, tanto mejor.

Bien, señor blog, aquí estoy.

Y ahora, para lo que sea, aunque dos párrafos o un video de youtube al mes, pienso venir para quedarme.

Con este guiño a la estadounidense Advertencia Miranda, quisiera informaros de un derecho que todos tenemos y que, desgraciadamente, debemos hacer valer: el derecho a estar en silencio. O, por lo menos, a estar con nuestro propio ruído, y no el ajeno.No hay nada peor que estar tranquilamente durmiendo y que te levante el vecino con el “tecno-lolailo”, bisbaladas y otras sandeces que, en su magnánimo altruismo, ha visto cosa de bien el compartir con nosotros, sin miramientos o nimiedades como “podría estar durmiendo de más hoy, que es su día libre”, sino pensando más bien que “este temazo de $CANCIONCASPOSA es demasiado bueno como para ponerlo bajito”.

A continuación voy a poneros una tabla con los valores estatales de medición de ruído en decibelios (extraídos de peacram.com), a los que habría que agregar las restricciones que cada comunidad autónoma, e incluso municipio, haya considerado oportuno. Lo he separado en grupos para hacer más fácil la suma:

1a – Límites nocturnos

Dormitorios 25
Resto hogar 30
Despachos profesionales 35
Oficinas 40
Aulas y salas de lectura 35

1b – Límites diurnos: nocturno +10dB

2 – Corrección por mediciones

Medición de un solo día: +3dB
Medición puntual (la habitual, cuando se llama a la policía por exceso de ruído): +5dB

3 – Corrección de sonómetro: +9dB máx, según componentes técnicos

4 – Vehículos: dB que aparece en la ficha de cada vehículo +4dB máx

Ilustro los valores con dos ejemplos:

Ejemplo1: ciclomotor que pasa por oficina de día, denuncia puntual: (40+10)+5+9+(4+ficha)=ficha+68dB

Ejemplo2: vecino con música alta de noche, se oye en el dormitorio, denuncia puntual: 25+5+9=39dB

Se incluye como fuentes del ruído al provocado por animales domésticos. Personalmente no haría denuncia en tal caso, puesto que no podemos controlar el ruído de una gata en celo (gritan como si fuera un dolor insufrible) o de un perro aullando a la nada, a menos que fuera continuado.

Os pongo también, sacado de la wikipedia, los niveles de intensidad del sonido. Quizá 40dB pueda parecer poco, pero alguien que intenta dormir tenga que aguantar como que dos personas hablen entre sí a través de su oreja…

Nivel de intensidad del sonido.
140 dB Umbral del dolor
130 dB Avión despegando
120 dB Motor de avión en marcha
110 dB Concierto
100 dB Perforadora eléctrica
90 dB Tráfico
80 dB Tren
70 dB Aspiradora
50/60 dB Aglomeración de Gente
40 dB Conversación
20 dB Biblioteca
10 dB Ruido del campo
0 dB Umbral de la audición

Escribo poco, lo sé, y ésta no va a ser una entrada larga. Simplemente es para unirme a la protesta que lanzan desde MundoGeek para que se piensen dos veces que una persona que defiende el canon y la ley de los tres avisos entre otras guarrerías ilegales (que descargar no es ilegal, hombreyá) se le pueda nombrar ministra de Cultura.

La protesta es simple: hacer un google-bombing de manera que cada vez que se busque ministro de igualdad apunte a una web que habla de David Bravo, abogado defensor de los derechos ciudadanos contra el abuso de los derechos de autor.

El enlace, el siguiente:Ministro de cultura. Si quereis uniros, sólo teneis que copiar el enlace y listos.

Perdón por no actualizar hasta el día de hoy. No diré que es un propósito de año nuevo, pero veré de hacer algo más frecuente y lleno que un video de youtube de uvas a peras
“Libera a mi pueblo” (traducción literal: “deja ir a mi gente”)

Cuando tengo un pequeño momento de bajón o soledad, suelo buscar algo de música que me traiga algún recuerdo, algo que llene.

Me vino a la cabeza la canción del príncipe de Egipto. No, no la principal cantada por Whitney Houston y Mariah Carey, sino la que pongo a continuación. Uno de los comentarios apuntaba que la versión alemana, con la fuerza del idioma teutón, no quedaba nada mal. Y aquí os la dejo. Ambas están sacadas de la película, una con la animación y la otra con las letras. Que disfruteis.


Esto me pasó anteayer, aparcando como todos los días, acabada la jornada de trabajo.
Encontré un sitio cerca de casa, en una perpendicular a mi calle. Cosa curiosa, la conductora del coche de delante y el conductor del coche de detrás acababan de aparcar también. Y en eso que me pongo yo.

La mujer, salida de su coche, no hacía más que mirar que no le diera (hecho gracioso porque, si le daba, golpeaba con su parachoques y, en caso de un accidente, la carrocería de mi Corsa iría peor parada que la de su coche). El señor de atrás, antes de poner el cierre al volante, salió. Miró a mi coche, miró detrás del suyo, quitó el freno de mano y dejó que se fuera un poco para atrás.

Gracias a este pequeño gesto, yo pude aparcar con más facilidad. No hacía falta (no le daba a ninguno de los dos ni de coña), pero el hombre vio que tenía hueco de sobra y me hizo la vida un poco más fácil.

La mujer, por el contrario, estaba esperando a que ese conductor joven (más que ella, sin duda) le diera a su bonito coche para soltar alguna de las perlas con las que ya se estaba relamiendo.

Ni qué decir tiene que bajé la ventanilla antes de que se fuera para darle las gracias, y cuando vi el hueco que ella tenía delante (parecía haberlo hecho a propósito para que nadie se le pusiera detrás), me pegué indecorosamente a su trasero.

Y es que hay actitudes y actitudes. La del caballero, educación para prevenir. La de la señora, castigo para aleccionar. La mía, consecuencia de los actos de ambos.

“En la próxima — rotonda — gire — 80 — grados. Ha llegado a su destino”. ¿Por qué tenemos esas voces tan informales y anodinas en nuestros sistemas GPS? ¿Por qué, en el mundo de la personalización y el gusto por lo hortera (ver móviles y moda Emo) no podemos personalizar un elemento tan soso?

En realidad, sí que se pensó, como contenido descargable (y pagando el respectivo canon, “ofcors”), pero algunas voces fueron desechadas. Vamos a enumerar unas cuantas de ésas y sus características:

  • Raffaela Carrá: Alora, gire a la siniestra vitichincue gratti. Desde luego, muy petarda y seguro que amena, pero para cuando entiendes lo que te está diciendo, quizás estés camino de Chinchilla cuando tu destino era Cádiz. Otra posibilidad es que cada vez que el GPS alertara corte de calle por obras, sonara de golpe “explota-explótame-expló“.
  • Joaquín Reyes: miembro del equipo de “Muchachada Nuí” (antes “Hora Chanante”), podría ser una voz simpática que dijera cosas como Cuando veas un montón de curvas, así, a cascoporro, verás una redonda y tiras por la salida más viejuna. Y cuando la fueras a cagar en la salida, soltara un anda y vete a zurrir mierdas con un látigo.
  • Mayra Gómez Kemp: nuestra presentadora del “Un, Dos, Tres” no podía quedar fuera de concurso (¿y quién se atreve a hacer un concurso sin ella?). Nuestra voz más singular podría jugarnos malas pasadas del tipo: “La próxima rotonda tiene tres salidas. Yo les propongo dejar dos y quedarse con una.” “Su destino era Toledo, y ha llegado a Aranjuez. Y es que algunas veces se gana y otras se pierde”. “Hemos llegado a su destino. Nos vemos en su próximo viaje, aquí, en Un, Dos Tres”. “En 50 km se encontrará con dos salidas, cada una con un destino diferente… y hasta aquí puedo leer”.

¿Y tú, tienes alguna voz de famoso que te gustaría poner en tu GPS?

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